La inserción de Raquel en tiempos de COVID-19: “La vida me sigue ofreciendo oportunidades imposibles de rechazar”

La inserción de Raquel en tiempos de COVID-19: “La vida me sigue ofreciendo oportunidades imposibles de rechazar”

Raquel con el equipo de protección individual que utiliza para trabajar en la Residencia 3ª Edad Doña Juana, en Palencia

Raquel nos explica cómo, con el acompañamiento de COCEMFE Castilla y León, ha conseguido la inserción laboral en tiempos de coronavirus. Una situación excepcional que, paradójicamente, le ha dado la oportunidad de trabajar en lo que más le gusta, ayudando además a uno de los colectivos de más riesgo frente a la pandemia, las personas mayores.

Nos cuenta que conoció el programa Incorpora a través del Centro Base —centro en el que se prestan servicios de información, orientación, valoración y reconocimiento del grado de minusvalía— al que acudía. “Cuando en el Centro Base te valoran la discapacidad, hay un técnico de orientación laboral que te asesora y que te proporciona un listado con las empresas y asociaciones para personas con discapacidad. Fue así como tuve mi primer contacto con COCEMFE Castilla y León”, recuerda.

Antes de formar parte de la iniciativa laboral de ”la Caixa”, Raquel había tenido diferentes trabajos que no le habían dado la estabilidad y autonomía que necesitaba. “A la vez que aprendía a vivir con su enfermedad, tuvo que incorporarse al mercado laboral”, explican desde la entidad del Grupo Incorpora Castilla y León, y añaden: “Había alternado trabajos de dependienta, limpieza y operaria de fábricas, pero, sobre todo, su experiencia se fue forjando en la ayuda a los demás, en la ayuda a personas en situación de dependencia, personas mayores, hospitalizadas…”, resumen desde COCEMFE, entidad especializada en el empleo de personas con discapacidad física y/u orgánica.

La oportunidad laboral de Raquel

“De repente, en estas últimas semanas, cuando la vida nos ha dado un giro a todos, donde nos hemos visto obligados a vivir encerrados y el mundo parece haberse paralizado, surgen también oportunidades…”, explican ilusionados desde COCEMFE. Y es que justo en medio de la crisis sanitaria ha sido cuando Raquel ha podido hacer realidad su objetivo laboral, trabajar en una residencia de personas mayores, “haciendo lo que más le gusta y que, además, es lo que mejor saber hacer”, puntualizan los profesionales Incorpora que la han acompañado.

Sin embargo, la usuaria Incorpora explica que no es su primera experiencia con este colectivo vulnerable: “Antes de empezar el confinamiento yo estaba atendiendo a tres personas de manera particular en sus casas, y, cuando se tomaron las medidas de alarma, mi trabajo como cuidadora se redujo a la atención de una sola persona. Fue justo en ese momento cuando me llamaron del Servicio Público de Empleo de Castilla y León para esta oferta como cuidadora en una residencia”.

En ese momento, Raquel tenía la experiencia, las ganas y la oferta laboral, pero necesitaba apoyo en el manejo de las nuevas tecnologías para gestionar su candidatura: “Como no manejo las tecnologías, tuve que llamar a Belén de COCEMFE para que enviase un correo con mi currículum a la residencia y, ¡al día siguiente empecé a trabajar!”, comenta emocionada.

“Pese a que Raquel cobra una pensión por incapacidad, necesitaba obtener más ingresos para poder vivir. Vivir sin más, sin lujos ni caprichos, solo vivir de forma autónoma y poder cubrir sus necesidades básicas”, explican desde la entidad Incorpora, y añaden: “La historia de Raquel es la de muchas personas con discapacidad con las que trabajamos diariamente”.

Un trabajo privilegiado

Durante estas semanas de confinamiento la necesidad de personal en sectores esenciales está dando visibilidad a oficios que, según palabras de Raquel, están infravalorados. “En los tiempos que vivimos todavía está infravalorado el trabajo de atención a personas dependientes, aunque ante la crisis del coronavirus espero que cambie el valor que se tiene del cuidador”, comenta esperanzada. Desde COCEMFE también lo valoran así: “Sabemos también que este es un sector muy poco reconocido y Raquel es buena muestra de ello; en muchas ocasiones ha trabajado de forma muy precaria: sin contrato, jornadas interminables, cobrando muy poco dinero y siempre con muy poca estabilidad…”.

Pese a esta reivindicación, la trabajadora explica que se considera una privilegiada por esta oportunidad laboral: “Poder trabajar en lo que te gusta, y sobre todo ahora en esta situación tan kafkiana en la que estamos obligados a vivir, no deja de ser eso, un privilegio”, valora orgullosa, y añade: “Aun así, para mí no hay nada tan gratificante como trabajar en la atención y cuidado de las personas más necesitadas, dejando de lado el valor que se le dé, porque, si tú valoras lo que haces en tu trabajo, siempre habrá al menos una persona que te lo agradezca y, simplemente por eso, ya merece la pena”.

Jornadas llenas de esfuerzo y satisfacción

En la actualidad, Raquel realiza el turno de noche en la Residencia 3º Edad Doña Juana de Palencia: “La verdad es que lo agradezco, siempre lo he llevado bien, tanto en casas particulares como en el hospital, cuando iba a cuidar a alguna persona”. Además, añade que, junto con su compañera, que le ha facilitado mucho la inserción laboral y la adaptación las primeras semanas, su jornada es “muy gratificante”.

“Cuando termino cada noche físicamente me duelen hasta las pestañas, en parte también por la patología que padezco”, argumenta, y concluye: “Sin embargo, anímicamente me siento tan recompensada, y, sobre todo, afortunada porque a pesar de todo, la vida me sigue ofreciendo oportunidades imposibles de rechazar”.

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