“La situación del estado de alarma nos ha hecho actuar y tomar decisiones que no hubiésemos imaginado”

“La situación del estado de alarma nos ha hecho actuar y tomar decisiones que no hubiésemos imaginado”

Nekane es técnica Incorpora de Cáritas Diocesana en Menorca

Nekane Sotillo se unió como técnica a Cáritas Diocesana de Menorca el verano del 2007, tan solo un año después de que esta entidad pasara a formar parte del Grupo Incorpora Baleares, en el 2006. Con casi 13 años de trayectoria en el programa Incorpora, hemos hablado con ella para conocer su opinión y visión de su trabajo en el ámbito social.

“Lo que ocurre en la práctica es lo mejor de nuestro trabajo”

Como bien describe cualquier documento de difusión o folleto informativo del programa de inserción laboral, los técnicos del programa son profesionales que trabajan para favorecer el acceso al mercado laboral de personas en situación de vulnerabilidad. “Nuestro trabajo abarca un doble ámbito”, nos explica Nekane, “por un lado, acompañamos a nuestros usuarios en sus itinerarios de inserción laboral e integración social y, por otro, trabajamos con las empresas de nuestro entorno, buscando oportunidades laborales para dichos usuarios”.

Sin embargo, para la técnica menorquina, hay una parte de su trabajo que no se puede reflejar en ningún manual o guía metodológica. Y es justo esa parte, la que se ve en el día a día y en la aplicación práctica, donde Nekane encuentra la mayor satisfacción de su trabajo. “¿Qué ocurre en la práctica? Lo que ocurre, y lo mejor de nuestro trabajo, es que trabajamos con personas. Personas que comparten con nosotros sus historias vitales, sus dificultades, sus miedos, sus deseos, sus progresos, sus logros…”. Para ella, el trato humano es una parte fundamental y emocional de su labor social, como nos explica: “Se trata de personas con las que, queramos o no, no solo mantenemos una relación profesional, sino con las que generamos un vínculo emocional muy potente”.

Reinventarse en tiempos de COVID-19

Para Nekane, esta implicación emocional tiene su lado bueno y su lado más complicado: “Es lo mejor, pero también lo más difícil de nuestro trabajo, porque ese vínculo que generamos con las personas que atendemos nos hace, en ocasiones, ir mucho más allá de lo que los manuales metodológicos contemplan. Nos hace tener que reinventarnos continuamente y poner en marcha estrategias que no aparecen en ningún manual”. Si esto es algo que los técnicos viven en su día a día en circunstancias normales, la situación generada por el estado de alarma sanitaria declarada el pasado 14 de marzo ha propiciado, según esta técnica, “tomar decisiones que nunca antes hubiésemos imaginado”.

Para que podamos entender hasta qué punto el estado de alarma ha cambiado la forma de trabajar o las decisiones que debe tomar el personal técnico de Incorpora, Nekane nos propone lo que ella llama “un ejercicio de imaginación”.

“Imaginemos cuatro usuarias del programa Incorpora que consiguen una oportunidad laboral en una empresa colaboradora. Para desplazarse al puesto de trabajo, necesitan un vehículo, porque no hay ningún medio de transporte público que acceda a las instalaciones de la empresa. Ninguna de ellas dispone de vehículo. Esto es fácil de imaginar, ¿no es así? El vehículo es una posesión inalcanzable para la mayoría de las personas que se encuentran en situación de exclusión social. Pero las redes siempre funcionan. Esto es algo en lo que muchas de las personas con las que trabajamos son expertas. De manera que se las ingenian para que otra usuaria del programa se ofrezca a trasladarlas a su puesto de trabajo cada día”.

Los colectivos vulnerables, los más afectados por la crisis

“Sigamos imaginando”, nos pide la técnica de inserción. “Se decreta el estado de alarma sanitaria, por lo que seguir compartiendo vehículos particulares para desplazamientos al puesto de trabajo ya no es viable. La empresa mantiene la actividad porque desarrolla un servicio esencial y las trabajadoras corren el riesgo de perder su puesto de trabajo. Llamadas telefónicas de preocupación, intermediación con la empresa para intentar buscar una solución que no llega, más llamadas telefónicas, más angustia y preocupación…”. Nekane toma una pausa en esta historia para reflexionar sobre la situación que estamos viviendo y cómo afecta a las diferentes capas sociales: “Dicen que este virus afecta a todos por igual, y es cierto que infecta independientemente de la posición económica o social, pero los daños colaterales que provoca se ceban de manera mucho más intensa con los más vulnerables”.

Volvamos de nuevo al relato de Nekane. “¿Podemos seguir imaginando? Nuestra entidad dispone de unos cuantos vehículos que se utilizan en otros proyectos, por lo que nos ponemos en marcha para conseguir la cesión de una furgoneta de grandes dimensiones que garantice los traslados con las mínimas condiciones de seguridad exigidas”.

Llegamos al cierre de esta historia, que, por suerte, tiene un final feliz acompañado de un gran aprendizaje y una muestra de humildad y flexibilidad por parte del personal técnico de Incorpora. “Ya solo queda por imaginar quién asume la responsabilidad de trasladar a las cuatro usuarias a su puesto de trabajo mientras dure el estado de alarma. Ningún manual nos dice que entre las tareas de los técnicos y técnicas del programa Incorpora esté la de chófer. Pero somos expertos en adaptarnos a las circunstancias y en hacer todo lo que está en nuestras manos para apoyar a nuestros usuarios y usuarias.

Mucho más que trabajadores

En cuanto a las relaciones que se generan con las empresas y con los beneficiarios/as del programa de inserción laboral, Nekane afirma que “son de colaboración y confianza”. Se trata de una relación de simbiosis perfecta, puesto que, como bien explica la técnica balear, mientras que “las personas en situación de vulnerabilidad encuentran, gracias al trabajo de los técnicos, una oportunidad laboral adaptada a sus capacidades y necesidades”, las empresas, por su lado “encuentran en los técnicos del programa un agente colaborador que les proporciona mucho más que candidatos para sus ofertas de trabajo y una mejora de su responsabilidad social empresarial”.

El vínculo emocional del que hablábamos anteriormente, al inicio de esta entrevista, no solo se genera con los beneficiarios, sino también con las empresas, quienes valoran de manera especial la implicación de los técnicos para que los procesos de intermediación laboral sean experiencias de éxito. Ejemplos como la anterior historia que nos contaba Nekane son una clara prueba de ello.

“Gracias al programa Incorpora las personas recuperan el lugar que les corresponde como ciudadanos”

El programa Incorpora pone en el centro de su acción a las personas más vulnerables y las dota de herramientas personales y profesionales para romper el círculo de la exclusión social mediante el acceso al mercado laboral. Gracias al programa, estas personas pasan a ser agentes activos de la sociedad y recuperan el lugar que, como ciudadanos de pleno derecho, les corresponde. Igualmente, el programa Incorpora permite a las empresas aplicar medidas de responsabilidad social corporativa, contribuyendo de esta manera a conseguir una sociedad más igualitaria.

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